Jericoacoara: cómo llegar y qué hacer en este paraíso de Brasil
Entre dunas gigantes, lagunas de agua cristalina y playas infinitas se encuentra Jericoacoara, uno de los destinos más fascinantes del nordeste de Brasil. Conocida cariñosamente como “Jeri”, esta antigua aldea de pescadores conserva calles de arena, un ambiente relajado y atardeceres capaces de justificar el viaje por sí solos.
Ubicada en el estado de Ceará y rodeada por un parque nacional, Jericoacoara es ideal para quienes buscan combinar naturaleza, aventura, playa y buenos restaurantes en un mismo destino.
¿Cómo llegar a Jericoacoara?
Llegar forma parte de la experiencia: el acceso final atraviesa caminos de arena y se realiza en vehículos preparados para ese terreno.
Desde el Aeropuerto de Jericoacoara
El Aeropuerto Regional de Jericoacoara —código JJD— está ubicado en el municipio de Cruz, aproximadamente a 30 o 40 kilómetros de la villa.
Desde allí, se debe contratar un traslado en vehículo 4×4. El recorrido demora alrededor de 50 minutos, dependiendo del estado de los caminos y las condiciones climáticas.
Es la alternativa más rápida y cómoda, aunque la disponibilidad de vuelos puede ser más limitada.
Desde Fortaleza
Fortaleza se encuentra a unos 300 kilómetros de Jericoacoara y ofrece una mayor cantidad de conexiones aéreas.
Desde su aeropuerto se puede continuar de diferentes maneras:
- Traslado privado o compartido en vehículo 4×4.
- Autobús hasta Jijoca de Jericoacoara y posterior conexión en camioneta adaptada o “jardineira”.
- Vehículo particular hasta Jijoca, donde deberá quedar estacionado para completar el trayecto en transporte autorizado.
El viaje puede tomar entre 5 y 8 horas, según el servicio contratado, las paradas y el estado del camino.
Para disfrutar del destino desde el primer momento, lo más recomendable es reservar previamente el traslado y evitar improvisar al llegar.
¿Cuántos días conviene quedarse?
Lo ideal es permanecer entre cuatro y cinco noches. Este tiempo permite realizar los principales paseos, conocer las playas y reservar al menos un día para disfrutar de la villa sin horarios.
Con tres noches es posible visitar los atractivos más conocidos, pero el itinerario será bastante más intenso. Jericoacoara no es un destino diseñado para correr: incluso las calles parecen pedir que uno baje un cambio.
¿Qué hacer en Jericoacoara?
Recorrer la villa

La pequeña villa de Jericoacoara tiene calles de arena, tiendas, bares, restaurantes y posadas con mucho encanto. No es necesario utilizar automóvil para recorrerla: prácticamente todo puede hacerse caminando.
Por la noche, el centro cobra vida con música, puestos de tragos y propuestas gastronómicas que van desde pescados y mariscos hasta cocina internacional.
Contemplar el atardecer
El atardecer es uno de los grandes rituales de Jeri. Cada tarde, viajeros y residentes se acercan a la playa o a las dunas para ver cómo el sol desaparece sobre el mar.
Una de las mejores opciones es hacerlo desde la Duna do Pôr do Sol, aunque su tamaño y forma pueden variar con el movimiento natural de las arenas.
Conocer Pedra Furada

Pedra Furada es el símbolo de Jericoacoara: una gran formación rocosa en forma de arco, modelada por el viento y el mar.
Se puede llegar caminando desde la villa por el Serrote. Durante la marea baja también puede realizarse parte del trayecto por la playa. Es importante llevar agua, protector solar, gorra y calzado cómodo.
Entre mediados de julio y mediados de agosto, el sol puede verse poniéndose dentro de la abertura de la roca, creando una de las postales más buscadas del destino.
Visitar el Mangue Seco y el río Guriú
En el recorrido por el lado oeste se visitan los manglares del río Guriú. Allí es posible realizar un paseo en canoa para observar el ecosistema y, según las condiciones naturales, avistar caballitos de mar.
El paisaje del Mangue Seco, con raíces y troncos moldeados por el entorno, se convirtió en uno de los lugares fotográficos más populares de la región.
Vivir la aventura en las dunas

Los paseos en buggy o vehículos 4×4 atraviesan dunas, playas, lagunas y pequeños pueblos. Algunas actividades permiten elegir entre recorridos “con emoción” o “sin emoción”, según la intensidad deseada.
También pueden encontrarse propuestas de sandboard, paseos a caballo, surf, windsurf, kitesurf y stand up paddle.
Los principales paseos
Las excursiones suelen dividirse en dos grandes circuitos: el lado este y el lado oeste.
Paseo por el lado este
Es el circuito más conocido y suele incluir:
- Árvore da Preguiça.
- Praia do Preá.
- Buraco Azul, según el itinerario contratado.
- Lagoa Azul.
- Lagoa do Paraíso.
- Paradas en clubes de playa.
La gran protagonista es la Lagoa do Paraíso, famosa por sus aguas claras y sus hamacas suspendidas sobre el agua. Algunos sectores poseen restaurantes y estructuras de playa con acceso sujeto a consumición o tarifa.
Paseo por el lado oeste
Este recorrido combina naturaleza y aventura. Generalmente incluye:
- Mangue Seco.
- Río Guriú.
- Paseo opcional para observar caballitos de mar.
- Dunas de Tatajuba.
- Lagoa da Torta.
- Actividades sobre las dunas.
En algunos tramos es necesario cruzar el río en pequeñas balsas que transportan los vehículos.
Playas y lagunas que no te podés perder
Praia de Jericoacoara

Es la playa principal de la villa. Tiene aguas generalmente tranquilas y numerosos bares y restaurantes en los alrededores. Es cómoda para pasar la tarde y disfrutar del atardecer.
Praia da Malhada

Ubicada cerca del centro, es más tranquila y agreste que la playa principal. Durante la marea baja aparecen piscinas naturales entre las rocas. También es un buen punto para comenzar la caminata hacia Pedra Furada.
Praia do Preá
Es una playa extensa y ventosa, reconocida internacionalmente para la práctica de kitesurf y windsurf. Se encuentra fuera de la villa y suele visitarse durante el circuito del lado este.
Lagoa do Paraíso
Una de las imágenes más famosas de Jericoacoara. Sus aguas dulces presentan distintas tonalidades de azul y verde, rodeadas de arena blanca. Es ideal para nadar, descansar y probar la clásica hamaca dentro del agua.
Lagoa Azul
Otra laguna de agua dulce y transparente. Su apariencia depende de las lluvias y del nivel del agua, ya que las lagunas de la región pueden experimentar variaciones estacionales.
Lagoa da Torta
Ubicada en la región de Tatajuba, suele formar parte del paseo por el lado oeste. Cuenta con restaurantes, hamacas y actividades acuáticas.
¿Cuál es la mejor época para viajar?
Jericoacoara puede visitarse durante todo el año, pero cada temporada ofrece una experiencia diferente.
Entre julio y diciembre predominan los días soleados, el clima seco y los vientos más fuertes. Es una época especialmente buscada por quienes practican kitesurf y windsurf.
Entre enero y junio pueden presentarse lluvias con mayor frecuencia. Sin embargo, este período favorece la formación y recuperación de las lagunas, que suelen encontrarse con mayores niveles de agua.
Julio, agosto, fin de año, Carnaval y Semana Santa acostumbran tener mayor demanda. Para estas fechas conviene reservar vuelos, alojamiento y traslados con anticipación.
¿Dónde alojarse?
La mejor ubicación para una primera visita es dentro de la villa de Jericoacoara. Allí se concentran restaurantes, tiendas, servicios y la mayor parte de la vida nocturna.
Las zonas cercanas a la Rua Principal y la plaza son prácticas, pero pueden tener más movimiento. Para una estadía tranquila conviene elegir una posada ligeramente alejada del centro, sin quedar demasiado lejos para regresar caminando por la noche.
Preá es una alternativa interesante para viajeros interesados principalmente en kitesurf, aunque no reemplaza la experiencia de alojarse en la villa de Jeri.
Información importante antes de viajar
- Las calles de la villa son de arena: conviene llevar calzado cómodo, sandalias y poco equipaje.
- El sol puede ser muy intenso. Es imprescindible llevar protector solar, sombrero y agua.
- Para los paseos, se recomienda contratar vehículos y prestadores habilitados.
- Algunas lagunas cambian de aspecto y caudal de acuerdo con la temporada de lluvias.
- Los horarios de vuelos y traslados deben coordinarse cuidadosamente debido al acceso especial a la villa.
- Jericoacoara cobra una Tasa de Turismo Sustentable. El valor y las condiciones pueden modificarse, por lo que deben verificarse en el sitio oficial de la Municipalidad de Jijoca antes del viaje.
- El comprobante de pago de la tasa debe conservarse durante la estadía.
Jericoacoara: naturaleza en estado puro
Jericoacoara tiene playas, pero no es solamente un destino de playa. Su verdadero encanto está en la combinación de mar, dunas, lagunas, manglares, aventura y una villa que todavía conserva un ritmo diferente.
Es un lugar para caminar descalzo, descubrir paisajes que cambian con el viento y terminar cada día contemplando el sol sobre el mar. Llegar requiere un esfuerzo adicional, pero esa aparente dificultad también ayuda a preservar la sensación de estar entrando en un rincón verdaderamente especial de Brasil.
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